
Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.
No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.
O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.
Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.
Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.
Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.
Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).
¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.
¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!
Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.
Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.
Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.
¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.
Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están jodiendo!
¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.
Nada se repara.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?
¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?
¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!
¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!
Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)
No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.
Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo.
Y no es que haya sido mejor.
Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.
Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo.
¡Toooodo!
Lo que servía y lo que no.
Porque algún día las cosas podían volver a servir.
Le dábamos crédito a todo.
Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.
Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!
¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.
El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos.
¡¡Cómo guardábamos!!
¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!
¡¿Cómo para qué?!
Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.
Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.
¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos.
Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.
Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas!
Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.
Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.
No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables… eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.
Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.
Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.
Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.
Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.
Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
No lo voy a hacer.
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.
No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.
Y yo…no me entrego.
Enero de 2006
Marciano Durán (Escritor Uruguayo)
Tomado de sus "Crónicas Marcianas"
lunes, 12 de septiembre de 2011
Desechando lo desechable
Publicado por Su Pirajan en 8:29 a. m.jueves, 17 de marzo de 2011

La decepción llega con la gente de entrañas negras,
que se satisface hincando prejuicios,
exaltando lo humanamente corrompido,
siendo el tipo de gente que habla y escupe a la vez.
Y sin poder parar de escucharlos
en cada una de las vibraciones a los oídos,
te encienden y te dejan helado
sin una respuesta, ante la vergüenza.
Y debes ocultarte, porque todos van hacia ellos
como un abismo de heridas abiertas;
en cada calle, ese camino amplio
por el cual te deslices te lleva hacia ahí,
te deja pálido como un cadáver
y deformado en una orilla.
lunes, 7 de febrero de 2011
En defensa de la soledad.
Publicado por Su Pirajan en 5:39 p. m.
Alguna vez, viendo una de esas películas a las cuales nuestros juicios y distracciones convierten en anónimas, escuche una frase que se me quedó en la memoria y a mi parecer es ciertamente aterradora: “Los hombres le tienen más miedo a la soledad que a la infelicidad”. Desde entonces no pude volver a ver las relaciones de mis amigos de la misma manera, quisiera hablar de la propia, pero creo que opte por la segunda opción de la frase hace rato, lo cual a mi me resulta a la inversa, es decir, soy feliz.
No voy a radicalizarme y asegurar que es posible sobrevivir a este mundo solo, es imposible, pero partamos de la idea que aunque quisiéramos jamás lo estaríamos y que la felicidad no puede ser el precio a pagar, simplemente por ser siempre el anhelo mas profundo del ser humano. Constantemente vivimos buscando situaciones, personas o adquiriendo cosas que nos hagan felices, o por lo menos nos den la ilusión de serlo; pero creo en la felicidad intrínseca y dudo que Osho, Jodorowski, Saramago, Neruda, Voltaire, Cortázar, Pascal, Coelho, también se equivoquen en la misma teoría.
Hace unos meses estaba analizando un ensayo de un amigo y escritor, y sentí algo de enojo a leer su opinión acerque de que “la felicidad es entretenimiento y la gracia es que nos entretenga la mayor parte del tiempo….” No entendí que tipo de cosas o vivencias lo harían pensar algo así, pero después comprendí que la vida a la que estamos expuestos todos nos hace olvidar que la felicidad debería ser en realidad un placer. Pensamos que la compañía de otras personas también las conseguimos en sixpack, las risas embotelladas o los amores sellados al vacío, todo con tal de no darle cabida a esa supuesta terrible sensación de soledad.
Lo que opino es que nada de lo que adquirimos externamente sirve por completo, si no aprendemos a acompañarnos y alimentarnos con aquellas cosas que solo al estar solos nos muestran lo que en verdad tenemos. Si aprendiéramos al lidiar con la soledad, lo seguro es que nos daríamos cuenta de dos cosas: los grandiosamente valiosos que somos o lo increíblemente vacíos que estamos. Nada por lo cual preocuparse, lo que esta bien ya lo esta y lo que no, esta a penas para comenzar a llenarlo. El punto es darse cuenta que aquel que aprende a ser feliz, ofrece lo mismo a los demás, el que cultiva el amor propio sabe amar mejor que cualquiera. La compañía es solo eso, no dependencia, con los demás tenemos la ventaja de lidiar temporalmente, con nosotros mismos a cada instante.
Finalmente, aunque se lo difícil que es ambicionar las dos cosas por igual, espacio para ser y para dar, les comparto otra frase que prefiero mucho más y la cual me parece ciertamente inspiradora: “Dos personas maduras enamoradas, se ayudan mutuamente a ser más libres.” Osho.
domingo, 9 de enero de 2011
Una prueba de que el amor esta por encima de cualquier instinto, de cualquier raza, apariencia o condición física. Si es posible transformar la fiereza de estos animales en amor, siempre será posible sembrarlo en cualquier ser humano.
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martes, 14 de diciembre de 2010
Mientras me tomo una buena compañía con un buen café…..
Publicado por Su Pirajan en 12:05 p. m.
“Hay una idea en este juego críptico que no tiene ni pies ni cabeza, te mueves de un lado a otro esperando que algún destello en medio de miles de estrellas te ciegue para poder ver lo que esta dentro de ella. Ansioso te agitas por los ademanes de la insatisfacción y humeas los rincones de las pasiones oliendo los deseos y coqueteando con los atrevidos.
Posees ese fuego que sobrevive dormido, asomándose inquieto, nimio, ansioso, sugestivo… pero ningún ser humano ha podido acercarse tanto al fuego sin ser consumido, no te quedará otra que ser destruido cuando no tienes razones para apaciguarlo.
Y entonces te dejo ahí, te olvido ahí donde te anhele pero huí, con tu búsqueda terca, con ese ruido que te indica el camino pero que has decido ignorar, porque hay una esencia que has resuelto olvidar y es lo que te hace vulgar.”
jueves, 16 de septiembre de 2010
Una emoción...
Publicado por Su Pirajan en 8:44 a. m.
Es cerrar los ojos para hacer antesala al anhelo,
esperar la mirada que de la bienvenida,
responder la antojada sonrisa correspondida
y desviar la mirada conteniendo el nudo
que comienza a formarse en la garganta.
Es cerrar los ojos al sentir la cercanía,
esperar la viciada sensación del latir de su corazón,
no poder evitar que dos manos abran tu pecho
para dejar al descubierto el corazón
y amarrar la ansiedad de la respiración.
Pero lo más agradable de esa sedición,
es que aún cuando estoy sentada en mi escritorio
escribiendo con una leve vibración,
se entromete una sonrisa que me devela
lo encantadoramente adictivo
que es volver a sentir una emoción.
SU
lunes, 9 de agosto de 2010
Cuento
Publicado por Su Pirajan en 2:01 p. m.
Por: Su Pirajan
En la fila del lado, sin el afán que se va esfumando cuando se acumulan los años, un anciano cuenta lentamente unas monedas para completar su pago en la caja. En la fila de Jorge, una dama a quien el paso de los años la llena de afanes, busca una marca de cigarrillos que por la prisa no logra reconocer aunque el cajero se esfuerce. Y Jorge, con su dinero y el producto listos, observa la situación con cierto tedio por el capricho de la vida que se empeña en mantenerlo atascado en ese momento; sin embargo, pensando que quizás le este evitando otro momento aún más desagradable, se deja a la súbita opción de la espera y la paciencia. Como él sabe que el destino es algo travieso y quizás a propósito le esta regalando ese instante para divertirlo con tan ambigua situación, se le viene una carcajada maliciosa que quiere emerger ante las caras de desagrado de sus compañeros de fila. La contiene, pero no por temor a pasar por loco, lo que realmente le aterra es agregarle otro ingrediente que prolongue la espera y ser el foco de odios que se acumulan por la desesperación.
En su privilegio de entregarse a las situaciones sin el mínimo acoso del tiempo, se dispone a hurgar en su memoria y hallar algún recuerdo postergado que lo distraiga de sus mofas y los tantos pies que insistentes golpean el piso. Pero en su intento solo consigue apuntar la atención a sus manos y en lo que sostienen, de repente, la sonrisa desaparece y el rostro de Jorge bosqueja una melancolía que congela por completo el mundo que gira fuera de su cabeza. Su mirada clavada en el nombre de una botella, comienza a humedecerse y el ruido del supermercado es despedido por una sordera temporal que lo sumerge en un recuerdo. Limitado a la sutil atención del codazo que cada tanto le propina su vecino de fila, indicándole el lento avance y su fastidio por la distracción, Jorge se da cuenta que casualmente el nombre del vino que ha escogido para celebrar con sus amigos, es el mismo de la dama que amaba y que tan solo hace unos días lo había abandonado.
Consternado por la dolorosa coincidencia y totalmente ajeno a los nuevos acontecimientos que producto de la desesperación, han originado discusiones soeces entre clientes, cajeros, vigilantes y administrador del supermercado, se hecha a llorar en medio de una diarrea emocional que inevitablemente logra contener. Al instante, los insultos paran, las miradas se fijan, los pies se detienen, y Jorge de nuevo es conciente del mundo que gira fuera de su cabeza. Ahora despojado de su pasada tolerancia y paciencia, sin importarle su ya cercana llegada a la caja, se limpia la cara, responde una que otra mirada, se da la vuelta y entregándole la botella al vecino de los codazos, le dijo: - ¡¡Salud!! - , retirándose del sitio.
martes, 15 de junio de 2010
Opinión/ Al por qué de mi porque.
Publicado por Su Pirajan en 5:54 p. m.
Por: Su Piraján
Aristóteles plantea que “el ser humano es esencialmente político, es un ser social y que el individuo aislado, no es del todo humano. Un hombre fuera de la “polis” seria más que un hombre o menos que un hombre, incapaz de desarrollarse completamente”. Quizás si aplicáramos la teoría de Aristóteles tendríamos una sociedad basada en la armonía social y no en el interés individual, pero desafortunadamente, también es valida y mas puesta en practica la teoría de Thomas Hobbes, al afirmar que “el ser humano es un animal esencialmente egoísta y que la fórmula elemental del egoísmo es la supervivencia; motivo por el cual acepta la institución de Estado a partir de un "contrato social", como única posibilidad de superar su condición natural en la que "el hombre es un lobo para el hombre".
Poniendo en consideración lo que debería ser y lo que es, pero conservando mi fe en el debería, interpreto que nuestro papel como seres sociales es nuestro deber como agentes constructores de una sociedad, en la que gracias al aporte de todos sus individuos se generen oportunidades y mejores condiciones de vida para todos. No quiere decir que abandone la concepción del individuo, el desarrollo intrínseco es igualmente importante y en muchas ocasiones sano, pero las dos tares hay que hacerlas, porque es posible que el mundo sea ajeno al propio pero es inaceptable ser ajeno al mundo. Cualquier persona que goce de conservar su humanidad no puede serlo. El “ser social” debe reconocer la importancia de preservar su entorno inmediato que es irremediablemente dependiente de todo lo que lo rodea.
Soy abogada constante en la idea de que el ser individual debe reconocer su papel como ser social en aras de su propio bienestar, poner al mismo nivel su suerte y la de los demás. Por lo mismo insisto en ejercer nuestro deber democrático, porque el que no se aplique no quiere decir que no sea posible, por el contrario, sesgarla a unos pocos ha ocasionado una guerra constante de sobrevivencia y opresión. Comenzar con la solución no se trata de verborrea densa, de competencia entre intelectuales, de referendos o reformas que resultan ser soluciones irracionales, es sobre aquello que permita un mismo espacio de reivindicación conjunta, elaborado desde lo que somos y lo que tenemos, desde el adentro y el afuera, desde lo individual y lo colectivo.
Pensemos en esto: "¿A qué precio hemos aprendido a aceptar como mundo de vida, ese mundo al que dan forma los instrumentos de nuestra civilización? ¿En qué medida, al adaptarnos a él, nos desadaptamos a nosotros mismos?" André Gorz. Un individuo que reconoce el mundo se reconoce a si mismo en la diferencia con el entorno, logra examinarse a partir de las interpretaciones que hace de el, aceptando, juzgando o rechazando lo que le llega. La sociedad en general es el resultado de cada individuo. Por tal razón, me parece que si cada uno no autorregulamos o filtramos la información que recibimos cimentados en cuestionamientos parecidos a los de André Gorz, a pesar de conocer ideas de pensadores como Aristóteles o Hobbes que aunque ciertas son ajenas, no lograremos expresar y romper paradigmas, modelos arbitrarios, prejuicios o conductas indebidas en nuestra propia vida, sensibilizar al otro reconociéndolo como ser humano. Destruir para construir de dentro hacia fuera, es el inicio de la reivindicación para toda una sociedad justa.
Finalmente, como todo en la vida, compartirles estas ideas en particular tiene una intención concreta, pero muy alejada del proselitismo político eso si. Lo hago con el propósito de matar (metafóricamente) de un solo tiro a todos aquellos pájaros que me han preguntado el por qué de mi claro apoyo a la campaña presidencial de Antanas Mockus, donde la palabras matar, destruir, corregir, cambiar, castigar y vivir, adquieren un sentido mas sano y humano. Donde la soluciones que proyectan simpatizan con mis propias convicciones, aquellas que anteriormente planteé y argumente, donde nos quitarán el vicio de culpar a otros de nuestros problemas y nos harán mirar para adentro, para creernos que este pedazo de tierra que compartimos si es de nosotros, de todos y para todos.
lunes, 7 de junio de 2010
De ese sentimiento que se baila...
Publicado por Su Pirajan en 12:03 a. m.">
Por: SU.
Del tango clásico, fuertemente ligado a sus orígenes de clandestinidad, de incitación a la lujuria y exposición mísera del sufrimiento, donde el sentimiento que evocan las letras suele ser asociado con ambientes lúgubres, de perdición y excesos, nació un hijo rebelde que pareciera solo querer jugar.
Sin perder cualidades heredadas del viejo tango nostálgico, lunfardo y bohemio, aparece con todos los brios y cada vez con más fuerza la juventud del nuevo tango. Una corriente en la que además se incluyen por medio de sus letras, mensajes sociales de hermandad y paz; temas coyunturales que sin dejar de aludir al amor y el desamor, por medio de la melodía amplían y generalizan las posibilidades para despertar, proponer y crear otro tipo de sensibilidad.
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“En el mundo habrá un lugar para cada despertar, un jardín de pan y de poesía… vibra mi mente al pensar en la posibilidad de encontrar un rumbo diferente. Para abrir de par en par los cuadernos del amor, del gauchaje y de toda la gente. ¡Qué bueno Che! qué lindo es, reírnos como hermanos ¿por qué esperar, para cambiar de murga y de compás?...”. (Fragmento de la canción “Diferente – Gotan Project)
Y al parecer, si hizo falta cambiar de “murga y de compás” para que una nueva generación de milongueros y amantes del tango propusieran una nueva danza. Presidiendo un poco de las palabras y la melancolía, para usar como principal materia prima el cuerpo y la imaginación. Pero no solo una forma de baile y una cultura como la que se ha venido formando en los últimos años, sino un espacio que se abre para la expresión y el sentir del Tango en un sentido más artístico, fraternal, inquieto, creativo, donde se priorizan el valor físico y espiritual del cuerpo.
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Por otro lado, compositores clásicos, entre ellos uno de los más reconocidos bandoneonístas, Rodolfo Mederos, alguna vez definió el Tango nuevo como "una forma de ignorancia” y “un camino erróneo en materia de búsquedas estéticas.” Sin embargo, exponentes como: Gotan Project, Bajo Fondo Tango Club, Adriana Varela, Narcotango, Otros Aires, San Telmo Lounge o Ultratango, han logrado imprimir en su música, amparados en lo tradicional y esa búsqueda de estéticas, un sonido seductor que en los oídos de muchos amantes del tango resulta fascinante.
Es el caso del compositor contemporáneo Carlos Libedinsky (Narcotango), quien a pesar de conservar sus gustos por Pugliese, Di Sarli, Biagi o De Angelis, declaro: "hubo un momento en que necesitaba algo que me conectara más con el 2000. Y no estaba solo. Otra gente que baila también necesita una nueva música; algo más corporal".
Así, ha nacido para proponer el Tango electrónico. De comienzo y no de fin, de esperanza no de frustración, melodías que evocan una liberación que sana. Y para los protegidos, amantes y bailarines de tango (aficionado o profesional), clásicos o contemporáneos, concientes de las ventajas que ofrece cada corriente, se hace necesario comprender que lejos de ser perspectivas que fraccionan, son opciones. Espacios de creación para romper con las posibles brechas generacionales, evitando faltas de una cultura que incluida en una sociedad se excluye, y que por el contrario, el anhelo es acercar adeptos que continúen manteniendo el tango siempre vivo.
Por: Su Pirajan.
http://es.wikipedia.org/wiki/Tango
http://www.elortiba.org/tango04.html
sábado, 8 de mayo de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
A veces lo que nos produce escucharlos, es y pudiese ser un poco mas, que leerlos...
Publicado por Su Pirajan en 9:43 p. m.
ENCUENTRA MÁS DE JULIO, BORGES Y OTROS EN: http://www.youtube.com/user/criaturasdeceniza#p/u/8/A9c_W9L688Y
sábado, 17 de abril de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Opinión/ ¿Qué es para ti la Libertad?
Publicado por Su Pirajan en 5:57 p. m.
Por: Su Piraján
El Grupo Santillana de México convoco a varios escritores y periodistas profesionales o en formación de Latinoamérica, para redactar ensayos donde plasmaran sus ideas y experiencias respecto a la libertad, tema central del concurso. Creo que no hace falta decir que lo intente (los escribo por si acaso), y digo lo intente, porque desde el mismo momento que comencé a coagular ideas para organizar el texto, me sentí atrapada por una encrucijada que inmediatamente me llevo temer por la escasez de tiempo para disiparlas, y poder escribir algo coherente que llenara las expectativas de los convocantes.
Para mi la “palabra” es una paradoja compleja, porque creo que la libertad es imposible en un sistema natural y civil que nos compromete a obedecer normas en pro de la sobre vivencia de todos. Casi desde que nacemos, nos siembran lastres que nos alejan cada vez más de la sensación de libertad, esclavitudes propias de la vida cotidiana que nos conducen a adoptar mecanismos falaces de albedrío. Teniendo en cuenta que toda idea tiene su raíz, extrañamente ajena pero la tiene, es difícil describir o imaginar algo de lo totalmente desconocido; quizás es viable que podamos concebir la realidad de esa palabra contemplando la posibilidad de enloquecernos.
Ahora bien, según Rousseau “es verdaderamente libre aquel que desea solamente lo que es capaz de realizar y que hace lo que le agrada”, es decir, se puede deducir que la libertad nos conduce a la felicidad y teniendo en cuenta que cada uno deseamos y hacemos cosas muy diferentes, la diversidad de seres humanos supondría la diversidad de libertades. Entonces, ¿Qué es lo que me haría feliz? Los anhelos juegan un papel importante a la hora de proponer una significación, cada individuo posee misiones diferentes y retos personales que lo ayudaran a vislumbrar su felicidad, así que habrá que definir primero aquello para sentirnos un poco libres, no de la sociedad o de los gobiernos, del ser mismo.
Por tales razones, pensé en probar con varias interpretaciones, hacer analogías con otras palabras y autores para dar una conclusión, eso si, convenciéndome que desde el comienzo del texto o de la idea misma de hacerlo, incurrimos (convocantes y convocada) en una terca necesidad del ser humano por persuadirnos de que existe la presencia de dicho término en nuestra realidad. Reseñe que lo más parecido a la verdadera definición de libertad se da en cualquier campo de las artes, en este caso, a la organización de las ideas en letras, o también en el invento de historias cuando hasta de lo ficticio se tiene plena realidad. El arte es libertario, nos despoja de las ataduras, nos da esa seguridad de descubrirnos y de ser. El mundo se hace verdaderamente libre y abierto cuando tenemos oportunidades de mostrarlo; descubrirnos así no podamos serlo da una agradable sensación de libertad.
Es por todo esto que quiero concluir que intentamos hallar y definir algo, sin saber quizás jamás de lo que hablamos porque vivimos inmersos en la imposibilidad de cumplirlo y suponiendo lo que es, lo que genera y las consecuencias que tendría. Para mi hacer un ensayo sobre dicho concepto seria tan complejo como la definición del ser en la filosofía, y talvez tendría mas éxito haciendo una encuesta. Quizás la libertad solo seria la aceptación de las condiciones dadas, el provecho de ellas, el conformismo justo, el libre albedrío enmarcado y limitado por el beneficio del otro.
Finalmente, creo que envié un cúmulo de preguntas donde me pedían algunas respuestas, ahora que cuestiono mucho mi propia libertad, he ahí la raíz de mi problema inicial.
Ahora si desde el comienzo: ¿Qué es para ti la Libertad?
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lunes, 22 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Espiración.
Publicado por Su Pirajan en 6:46 a. m. Por: Su Pirajan.
Es ya un valiente el que permanece vivo, el que le da la cara al sol todos los días, el que se alimenta para seguir sin saber en que, el que viste su cara con una sonrisa, el que lava su corazón de la melancolía y se dispone para comer saludos, palabras, malas o buenas noticias, miradas, insultos o afectos. Los siempre asiduos seguidores de las señales y esperanzas, que también los son en la terquedad de no atenderlas, tienen productivos aciertos con ello, pero también profundos dolores depositados en el alma; porque es desgraciado que la resistencia al sistema enfermo en el que vivimos, tome visos de sobrevivencia, de aferrada permanencia, de desdichada conformidad. Es frustrante la mutación de la resistencia, acomodada a las circunstancias de un sistema que te oprime hasta la duermevela.
Hoy escribo esto pensando que muchos sueños de las personas que me rodean, se esfuman a diario por un presente oscuro que nos asecha a cada momento. Por la incapacidad de tomar las riendas de nosotros mismos, y el temor de ser obligados a hacerlo de la única manera que no es agradable hacerlo, obligados. Así, lo único que llega a revolucionarse son las propias células, desestabilizando tu propio sistema corporal, enfermándote física y moralmente. Y por esto se que soy como otros, en otros y por otros, que también son mis fantasías y que mi soledad es una acompañada de varias, de las mismas semejantes en su origen, de esas que se tropiezan con los muros de la incapacidad, del conformismo y la frustración. La verdadera libertad es para los valientes, y los que sabemos realmente de que se trata, lamentamos ser unos cobardes.
En Colombia, hay muchas cosas mal que nos hacen ser mal, vivimos en conciencia de serlo o de no poder dejar de serlo, cómo aquel que no entiende porque la gente se muere y no se queda, o se mueren y no nos llevan, o se mueren pero al mismo tiempo se quedan. Conviene entonces seguir andando sin dejar de preguntar, (porque siempre es un consuelo responderse) sin dar por acertada la solución pero sana la conclusión, solo para seguir con otra cosa, con otro tema, con otra expiación, con otra…Y entonces, ahora hacemos otras cosas todos los días, para ser parte de algo que nos alivie la cruel idea y sensación de no pertenecer a nada más que a nosotros mismos, no queremos ver lo que esta mal…pero siempre será así aunque no nos guste y nos alienta intentar algo para sentirlo menos.
Solo es cuestión de recuperar lo que somos, nuestro ser genuino, deberíamos sentir pesar por desterrarlo, por menospreciarlo, por no verlo en los demás y fabricar para el una vida que carece de esencia, puede que hurte algo de ella pero no dejará de ser una vulgar creación plástica e imaginaria de lo que creemos será aceptado. Al final, la verdadera y única resistencia que nos queda, es no desistir en mostrar y ser genuinos, aunque a veces para uno y para otras personas resulte un poco idiota, pero por lo menos nos darán tregua para no alcanzar el punto de ebullición que hará que todo estalle y se salga de control. Quizás yo haga muchas de esas cosas idiotas, como escribir esto, pero es que como otros, siento que perdemos y arriesgamos cada día la oportunidad de ser genuinos.
Por eso, mientras sigue todo mal en la forma que tenemos de dar y recibir a los demás, en la formación del mundo que queremos para los que aún no han nacido, en la manera de querer o amar, en la protección que le damos a esta tierra que es nuestro hogar, sigo mirándome los pies mientras camino, talvez me cuenten por que carajos no nos movemos, es decir, no avanzamos.
viernes, 5 de febrero de 2010
Amor Porteño
Publicado por Su Pirajan en 11:57 a. m.
Cuento/ Amor porteño.
Por: Su Pirajan.
(Acompáñese y sírvase con la canción de Gotan Project del mismo nombre y una buena imaginación)
Cada noche arriba a ese lugar, ubicado entre la divergencia del arrabal y la religiosidad porteña, donde te abrigan con el calor de los cuerpos y se alojan quizás falsas, pero afables, apasionadas y agradecidas sonrisas; Esta noche es otra en la que Manuel, preso por el calor hostigador e irrespirable de su familia y trabajo, se libera de la vida matinal en el mismo bar. Permanece sentado en la mesa de siempre, pero esta vez está ansioso, adolorido por el desbordado frenesí de sus emociones, ahora sujetas sin remedio por deseo hecho piel de una mujer que lo ató desde el comienzo, y que ahora cuando él se ha jugado el corazón, lo desecha para beber vino de otras cepas.
Manuel se siente sosegado, con su mirada hacia la misma dirección a la barra donde la vio por primera vez, inmerso en la importancia y trascendencia de esa bella impresión, de ése primer tango, de aquello que debió ser el prolongado camino y termino convirtiéndose en una hermosa bienvenida. Fue su amor ilícito y fugaz, pero ahora ella es el pábulo liberador de otro, y Manuel forzado por la influencia de esa apatía, siente un espasmo en sus piernas que de repente reaccionan afanadas por deshacer la prisión de ese vicio. Se levanta de la silla intentando huir de su cruel indiferencia y encontrar otros alrededores, donde su recuerdo aferrado no reclame ni robe presente, con el deseo de sacar la ilusión del corazón, de sacarla del abrazo de sus brazos, de abandonar la persecución de sus pies, para finalmente, borrar el recuerdo intruso de aquella canción.
Sintiéndose ajeno, en un hogar que no pertenece al sonido hablado de su corazón, ocupando un lugar foráneo en rostros indiferentes, que desde hace un tiempo fueron amores desplazados por los labios de esa pérfida mujer. Olvida su familia y se aventura en la búsqueda de cubrir con nueva piel el agente liberador de su rutina. Ahora se encuentra caminando lejos de los trazos de sus pisadas, con el oxigeno de nuevos aires, con el desprecio de la vieja ruta y abandonado a su libre albedrío. Manuel anda y desanda como explorador furtivo de aquella sensación, como aquel que en el deleite de la búsqueda conserva inherente la esperanza de la remembranza. Solo que ahora es una búsqueda más allá de la presencia corpórea, de la mirada intrínseca, del fresco respirar en su cuello, ahora es esa que se emana en el orgásmico clímax de un tango. El propósito de su huida, el sentido de su desprecio, la razón de prolongar, será el incansable rastreo de esa sensación, aquella que liberará el lastre que lo amarra a ese suelo del que quiere despegar para volver a bailar.
Pero entre el cansancio de quien anda y no encuentra, y el hastío perpetuo de su vida diurna, se presenta de nuevo como un consuelo frágil pero sano, la felicidad encubierta en la estabilidad de su hogar cada noche. Así que solo por última vez, Manuel decide arribar de nuevo a ese sitio donde sus labios prefirieron callar e intentaron aguzar los sentidos, para conservar la respiración y el sudor de su rostro en el baile, mientras piernas, torsos y manos dialogan, mientras comunica pegado a su pecho los latidos de su corazón y con sus manos acaricia al compás de un bandoneón.
Pero al arriesgarse a entrar y disfrutar de su despedida, no imaginó que seria un adiós absoluto, cuando al recibir de manos de la mujer que antes fue su ilícita obsesión, una nota de su esposa que decía: “De la misma mano del adiós que nos diste, te damos el adiós”…. viéndose de nuevo en la misma silla atado al lastre del maldito abandono.
jueves, 7 de enero de 2010
¿SER UN AVATAR?
Publicado por Su Pirajan en 1:37 p. m.![]()
Por: Su Piraján.
Hay muchos mensajes en la película que aunque no son nada nuevo, son simples y redundantes, aún no han sido lo suficientemente comprendidos y puestos en practica; es por tal razón que considero valido que se repita y se transmita a todos el mismo mensaje, niños y adultos, con hombrecitos azules, verdes o rojos. Hay que ser un espectador juicioso, disfrutar de los efectos visuales y sonoros, pero percibir que el verdadero valor de la película no es el que indica la boleta.
Vivir en armonía con lo que nos brinda la naturaleza, respetar la vida aunque no sea de nuestra especie, tolerar los diferentes modus vivendi y que es mejor educarse del que ha aprendido a conservar lo que tiene y no ir a quitárselo, son solo algunas lecciones remitidas en la historia, pero como ya dije, nada nuevo. Sin embargo, en este caso se plantea una situación interesante, dejar de ser humano para ser un Avatar.
En la historia Jake Sully, el personaje principal, toma la decisión de pertenecer a la raza de los Na'vi después de darse cuenta de la crueldad y desconsideración con la que los humanos pretenden explotar los recursos minerales de Pandora, un planeta recién descubierto, donde se inculca el respeto por la naturaleza y la vida que habita en ella, el amor por el semejante y el verdadero sentido de la existencia. Y como a Jake, nos habrá pasado a muchos que en ocasiones sentimos rechazo de nuestra condición de humanos, cuando reconocemos lo dañinos que somos, no por ser humanos, sino por no saber serlo. Así, la película nos plantea un interrogante acerca de lo que en realidad queremos ser o hacer parte, y aunque el estilo de vida tribal de los Na´vi aún se plasme como involución, nos hace pensar que mas allá de los taparrabos ahí sentido de verdadera felicidad y que algo no anda bien en el sistema que vivimos.
Por otro lado, sin limitarme a la brecha generacional, considero sano y más productivo brindar este tipo de historias a niños y jóvenes. Películas que aunque estén cargadas de sensacionalismo, pericia comercial y no lograr un cambio de vida inmediato, pueden suscitar reflexiones productivas, noción y dicernimento de lo que esta bien o mal. Romántico, pero mil veces valida una historia utópica y clara, a una que disfraza la brutalidad y violencia del ser humano con actos de falsa misericordia y heroísmo.
Yo también quisiera amar más lo que me rodea, ser mejor un hombrecito azul, poder volar en un animal fantástico y fiel, aprender de la muerte que “la energía es prestada y que hay que devolverla algún día”, ver a los malos perder y ¿porque no? dejar de preocuparme por la ropa y usar un taparrabos. Talvez eso sea imposible, pero soñarlo y que lo sueñen los mas jóvenes hará que mejoremos nuestras acciones y quizás algún día intentemos construir un mundo mejor; bonita la utopía, pero no crean, tampoco sueño del todo pues el final feliz deja un sinsabor alimentado por los anhelos, como dicen: “Es cuestión de organizarnos y unirnos, ya sabéis, lo mas difícil del mundo.”
sábado, 2 de enero de 2010
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Quiero un cambio, pero no del clima
Publicado por Su Pirajan en 8:02 a. m.miércoles, 18 de noviembre de 2009
Sedición por el amor.
Publicado por Su Pirajan en 2:33 p. m.
Por: Su Piraján.
Como todas y cada una de las anteriores veces, mis dedos en el teclado se sienten caprichosos de moverse por un sinsabor de insatisfacción y de confusión. Pero es que vivir no es tan fácil, y hay muchas cosas que están por ahí, aprendidas inconscientemente e intentando hallar su razón para continuar siendo. En esta ocasión, se añade una simpatía por merodear emociones ambiguas, que de por si son un enredo, pero que también son gozo para aquel que se deja fascinar con aprender de si mismo y se sorprende felizmente de sus alcances.
Y no hay ingrediente más eficaz para conocerse y estudiarse a si mismo, que fijando y albergando uno de los sentimientos más ambicionados por el ser humano. Es decir, me propongo aclarar el panorama de mares y tierras de emociones, intentando conocer el terrateniente de semejante latifundio: el amor; o por lo menos el que debería ser.
Parto de una frase del escritor brasileño Paulo Coelho, "El verdadero amor supone un acto de entrega total". Pero esta afirmación además de lo hermosa que pueda resultar, también suscita algo de miedo, porque dicha entrega supondría una decepción de igual tamaño, donde hay que tener en cuenta que nadie ama por uno. Podemos percibir, deducir y corresponder las expresiones de amor de la persona que ocupa nuestros pensamientos, pero nunca tendremos absoluta certeza de lo que en realidad siente el otro. No podemos confiar más allá de lo que se alberga en nuestro propio corazón y solo podemos fiarnos en lo que damos y hallamos.
Es en ese momento cuando pienso que talvez una de las más arduas, sino la más, de las tareas que venimos ha aprender a este mundo, es el complicado arte de amar. Y donde no quisiera pensar que los seres humanos tenemos algún tipo de limitación mental para efectuar tan fastuoso arte, porque me agobia reconocer y advertir como las personas se aman más desde el querer que desde el amar. No es una fútil redundancia, si damos una ojeada para adentro, mirando de frente a nuestro “ser amado” y preguntándonos: ¿a quién en realidad estamos amando?
Podemos querer sin amar, y amar sin querer solo en algunos casos de tipo filial (conservando mis dudas), entonces ¿por qué en algún momento tendemos a volver una sola, la significación de dichas palabras? Considero que una de las posibles razones de no saber el para quién amamos, podría ser la confusión en las definiciones o percepciones que se tienen acerca de las palabras, “amar” y querer”, y su correcta utilización.
El significado de la palabra querer, o “quaerere” en latín, se deriva sinónima de inquirir, requerir, perquirir, solicitar, adquirir, obtener, etc., un acto de mero interés individual, nada generoso y menos preocupado. Si tu pareja deja de tener lo que deseas, simplemente dejas de quererlo, pero si representa todo lo que anhelas para ti, sin importar si es correspondido, se convierte en un acto de mera posesión del otro por satisfacción propia. Situación muy distinta con el amor; cuya definición coincidente en diversas fuentes, concluye que es “un sentimiento que se experimenta hacia una persona, animal o cosa”, “…profundo e inefable de preocupación cariñosa por el otro”, de bienestar por el ser amado, librado del apego e incluso del amor propio.
Entonces, digamos que el amor es eso que anhelamos y el querer es tan solo lo que tenemos. Como seres humanos dotados de infinidad de virtudes, también estamos atiborrados de defectos, por los cuales se hace algo utópico la realización de un amor verdadero en cada uno. Lo concluyo de esa manera porque no soy de las que cree en el amor a primera vista y además, por experiencia propia, lo que primero sentimos por una persona que nos atrae es la intensión de quererla, de poseerla, de tenerla y después, talvez con algo de suerte, paciencia y autocontrol, podamos llegar a construir y sentir amor por el o ella.
Pero no hay que perder la esperanza, ni sentirse pesimistas, porque si algo alude también la frase de Coelho, es que cuando la entrega total es reciproca, el riesgo se convierte en un acto de total compañía y ayuda hacia el otro. No podemos deshacernos de nuestros defectos porque ellos también somos, son lo que nos hace únicos y plantean nuestros pequeños desafíos. Pero si hay que intentar concebir nuestros sentimientos más hacia el amor que hacia el querer, no en vano dimensionamos esa palabra como algo grandioso, que no puede ser razón para un amor mediocre.
En este punto creo haber podido aclarar mis dudas vacilando un poco aún por su efectividad, pero entonces prefiero pensar como Osho – “Dos personas maduras enamoradas, se ayudan mutuamente a ser más libres.” Cuesta, pero seguramente valdrá mas la pena.



