
Por: Su Piraján.
Como todas y cada una de las anteriores veces, mis dedos en el teclado se sienten caprichosos de moverse por un sinsabor de insatisfacción y de confusión. Pero es que vivir no es tan fácil, y hay muchas cosas que están por ahí, aprendidas inconscientemente e intentando hallar su razón para continuar siendo. En esta ocasión, se añade una simpatía por merodear emociones ambiguas, que de por si son un enredo, pero que también son gozo para aquel que se deja fascinar con aprender de si mismo y se sorprende felizmente de sus alcances.
Y no hay ingrediente más eficaz para conocerse y estudiarse a si mismo, que fijando y albergando uno de los sentimientos más ambicionados por el ser humano. Es decir, me propongo aclarar el panorama de mares y tierras de emociones, intentando conocer el terrateniente de semejante latifundio: el amor; o por lo menos el que debería ser.
Parto de una frase del escritor brasileño Paulo Coelho, "El verdadero amor supone un acto de entrega total". Pero esta afirmación además de lo hermosa que pueda resultar, también suscita algo de miedo, porque dicha entrega supondría una decepción de igual tamaño, donde hay que tener en cuenta que nadie ama por uno. Podemos percibir, deducir y corresponder las expresiones de amor de la persona que ocupa nuestros pensamientos, pero nunca tendremos absoluta certeza de lo que en realidad siente el otro. No podemos confiar más allá de lo que se alberga en nuestro propio corazón y solo podemos fiarnos en lo que damos y hallamos.
Es en ese momento cuando pienso que talvez una de las más arduas, sino la más, de las tareas que venimos ha aprender a este mundo, es el complicado arte de amar. Y donde no quisiera pensar que los seres humanos tenemos algún tipo de limitación mental para efectuar tan fastuoso arte, porque me agobia reconocer y advertir como las personas se aman más desde el querer que desde el amar. No es una fútil redundancia, si damos una ojeada para adentro, mirando de frente a nuestro “ser amado” y preguntándonos: ¿a quién en realidad estamos amando?
Podemos querer sin amar, y amar sin querer solo en algunos casos de tipo filial (conservando mis dudas), entonces ¿por qué en algún momento tendemos a volver una sola, la significación de dichas palabras? Considero que una de las posibles razones de no saber el para quién amamos, podría ser la confusión en las definiciones o percepciones que se tienen acerca de las palabras, “amar” y querer”, y su correcta utilización.
El significado de la palabra querer, o “quaerere” en latín, se deriva sinónima de inquirir, requerir, perquirir, solicitar, adquirir, obtener, etc., un acto de mero interés individual, nada generoso y menos preocupado. Si tu pareja deja de tener lo que deseas, simplemente dejas de quererlo, pero si representa todo lo que anhelas para ti, sin importar si es correspondido, se convierte en un acto de mera posesión del otro por satisfacción propia. Situación muy distinta con el amor; cuya definición coincidente en diversas fuentes, concluye que es “un sentimiento que se experimenta hacia una persona, animal o cosa”, “…profundo e inefable de preocupación cariñosa por el otro”, de bienestar por el ser amado, librado del apego e incluso del amor propio.
Entonces, digamos que el amor es eso que anhelamos y el querer es tan solo lo que tenemos. Como seres humanos dotados de infinidad de virtudes, también estamos atiborrados de defectos, por los cuales se hace algo utópico la realización de un amor verdadero en cada uno. Lo concluyo de esa manera porque no soy de las que cree en el amor a primera vista y además, por experiencia propia, lo que primero sentimos por una persona que nos atrae es la intensión de quererla, de poseerla, de tenerla y después, talvez con algo de suerte, paciencia y autocontrol, podamos llegar a construir y sentir amor por el o ella.
Pero no hay que perder la esperanza, ni sentirse pesimistas, porque si algo alude también la frase de Coelho, es que cuando la entrega total es reciproca, el riesgo se convierte en un acto de total compañía y ayuda hacia el otro. No podemos deshacernos de nuestros defectos porque ellos también somos, son lo que nos hace únicos y plantean nuestros pequeños desafíos. Pero si hay que intentar concebir nuestros sentimientos más hacia el amor que hacia el querer, no en vano dimensionamos esa palabra como algo grandioso, que no puede ser razón para un amor mediocre.
En este punto creo haber podido aclarar mis dudas vacilando un poco aún por su efectividad, pero entonces prefiero pensar como Osho – “Dos personas maduras enamoradas, se ayudan mutuamente a ser más libres.” Cuesta, pero seguramente valdrá mas la pena.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Sedición por el amor.
Publicado por Su Pirajan en 2:33 p. m.martes, 10 de noviembre de 2009
Carta a un joven internauta
Publicado por Su Pirajan en 7:31 a. m.Por: Frei Betto
Adital
Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado guiado por los "Capitanes de arena".
No me atraía la televisión y después del almuerzo me juntaba con mi pandilla en la calle, entregado a las emociones de amoríos juveniles, o me sentaba con mis amigos en la barra de una sangüichería para hablar del Cinema Nuovo, de la bossa nova -porque todo era nuevo- o de las obras de Jean Paul Sartre.
Sé que Internet es una inmensa ventana al mundo y a la historia, y suelo parafrasear diciendo que Google es mi pastor y nada me ha de faltar…
Lo que me preocupa de ti es la falta de síntesis cognitiva. Al ponerte ante el ordenador recibes una avalancha de informaciones y de imágenes, al igual que las oleadas de lava de un volcán se precipitan sobre una aldea. Sin tener claridad acerca de lo que realmente suscita tu interés, no consigues transformar información en conocimiento ni entretenimiento en cultura. Mariposeas por interminables sitios, mientras que tu mente navega a la deriva cual barca sin remos llevada al capricho de las olas.
¿Cuánto tiempo pierdes recorriendo sitios de conversación insulsa? Sí, está bien intercambiar mensajes con los amigos; pero al menos conviene saber qué decir y qué preguntar. Es excitante perderse por los corredores virtuales de personas anónimas acostumbradas al juego del escondite. ¡Pero cuidado! Esa joven que te fascina con tanto palabrerío picante quizás no pase de ser un viejo pedófilo que, encubierto por el anonimato, se disfraza de beldad. Desconfía de quien no tiene nada que hacer, excepto atrincherarse durante horas en la digitación compulsiva a la caza de incautos que se dejan encandilar por mensajes eróticos.
Haz buen uso del Internet. Úsalo como herramienta de investigación para profundizar en tus estudios; visita los sitios que emiten cultura; conoce la biografía de personas que admiras; consulta la historia de tu época preferida; mira las increíbles imágenes del Universo captadas por el telescopio Hubble; escucha sinfonías y música pop.
¡Pero cuida tu salud! El uso prolongado del ordenador puede causarte lesiones en las manos por el esfuerzo repetitivo (leer) y volverte sedentario, obeso, sobre todo si, al lado del teclado, mantienes una botella de refresco y un paquete de papas fritas…
Cuida la vista, aumenta el tipo de las letras, deja que tus ojos se distraigan periódicamente en algún paisaje que no sea la simple pantalla del monitor.
Presta atención: no hay comida gratis. No te engañes con la idea de que el ordenador te cuesta apenas el consumo de energía eléctrica, la mensualidad del proveedor y el acceso a Internet. Lo que mantiene en funcionamiento esta máquina en la que estoy redactando este artículo es la publicidad. Fíjate que aparecen anuncios por todos los rincones. Ellos enmarcan el Google, las noticias, la Wikipedia, etc. Es la polución consumista al acecho de nuestro inconsciente.
No te dejes esclavizar por el ordenador. No permitas que robe tu tiempo de descanso, de leer un buen libro (de papel, no virtual), de convivencia con tu familia y tus amigos. Somételo a tu ritmo de vida. Ponlo a funcionar sólo algunas horas al día. Vence el arrebato que él provoca en muchas personas.
Y no te dejes engañar. Nunca la máquina será más inteligente que el ser humano. Ella contiene millones de informaciones, pero no sabe nada. Es capaz de vencer en el ajedrez, pero porque alguien semejante a ti y a mí la programó para jugar. Exhibe las mejores películas y nos permite escuchar las músicas más emocionantes, pero nunca se deleitará con el amplio menú que nos ofrece.
Si prefieres la máquina a las personas y la usas como refugio de tu aversión a la sociabilidad, te recomiendo que busques un médico; porque tu autoestima está muy baja y el ordenador nunca dirá que tienes que tratarlo como si fuera un virus. O tu autoestima alcanzó las nubes y crees que no existen personas a tu altura, que es mejor quedarse solo.
En ambas hipótesis estás siendo canibalizado por el ordenador. Y poco a poco te transformarás en un ser meramente virtual. Lo que no es ninguna virtud; antes bien la comprobación de que ya sufres de una enfermedad grave: el síndrome del onanismo electrónico.
jueves, 29 de octubre de 2009
Al que dirán….
Publicado por Su Pirajan en 2:30 p. m.
Suelo escuchar con frecuencia mi pequeña voz interior, aquella que trae a flote mis principio morales y éticos, quienes me evitan los prejuicios con personas o cosas que no conozco, y así mismo, hacen que sus opiniones hacia mi me valgan lo mismo que los argumentos de los Uribistas para justificar su egoísmo y egocentrismo. Pero últimamente y con frecuencia, he tenido que sentir cierto desprecio riguroso por alguien a quién no conozco y le dicen “el que dirán”.
Sin conocer a ese sonado señor, “el que dirán”, me he visto obligada a lidiar con amigos suyos o no tan amigos que con frecuencia son victimas de sus consejos e influencias; lo más curioso del asunto, es que ellos tampoco lo conocen y aún así sus vidas se ven cargadas por un sin número de limitaciones generadas por la opinión de aquel popularísimo personaje.
Y es que como aludía al comienzo, no suelo odiar a quién no me da motivos y trato de no hacerlo tanto con el que me los ha dado, pero en muchas ocasiones, no puedo evitar sentir un leve desprecio hacia este señor y hacia quién mantiene estrecha relación con él. Me considero una victima más de sus seguidores y arbitrarios consejos, de su capacidad de otorgar rencores vanos, efímeros desprecios, repentinos ascos, no sé cuantas millones de cejas levantadas y el doble de miradas con desdén. Es que parece que este señor conoce a todo el mundo, así que solo lo consultas e inmediatamente te dice como debes ser, o ser con los demás.
Lo preocupante es que no importa lo que pienses tu, solo interesa lo que pueda opinar él para salir al mundo sin miedo de ser juzgado, ocultando tus verdaderos instintos. Porque además es omnipresente, en todo lado estarás vigilado por “el que dirán” y si rompes las reglas, seguro alguien levantará su ceja (claro, aconsejado por el siniestro señor) y seguro tu libertad será censurada de por vida.
Por otro lado, sin absolver a tan terrible personaje, considero lamentables a quienes abrigan tan nefastas amistades con aquel que solo te hace sentir que ser tu mismo, debe ser el tabú personal. Y si además metemos a colación aquello de la globalización, redes sociales por Internet, blogs, espacios virtuales, parece que dicho señor adquiere un poder semejante al de un Dios. Es un ojo constante encima de ti que casi te obliga a mantener una reputación virtual, cualquier paso al lado de tu postura firme, te hace blanco de toda clase de insultos atroces o la total indiferencia de quién no te conoce y a quién no conoces. Y me pregunto entonces, ¿Qué es lo que se teme perder cuando no hacemos caso a “el que dirán”?
Personalmente, espero despojarme de tan amargoso señor cuya presencia me hace ver como una persona incompatible de la cual debo avergonzarme, y discúlpenme el ego tan subido, pero no me siento así. Talvez así realmente pueda también deshacerme de su amigote “el sistema”, quién hace aún más horribles a las personas y me obliga a vivir rodeada de angustias, deseos, necesidades y falsos amigos, que no contribuyen para nada a eso que será lo único que realmente anhelamos todos, ser felices.
martes, 29 de septiembre de 2009
Cuento/ A Mariel.
Publicado por Su Pirajan en 12:34 p. m.
Supongo que hay realidades, hechos concretos. Pero más que verdades, hay interpretaciones intrínsecas. Supongo que preferiste el silencio porque a veces devela estados taciturnos de conformismo. Supongo que alejas de ti las billeteras estrato siete porque poseen cabezas con humildad estrato cero. Supongo que prefieres la simplicidad, que no es lo mismo que ser simplón, siendo solo una expectativa en tu afán de valorizar diferente lo que te rodea. Supongo que…. Mariel, pensaste en eso, solo pensaste en eso. Solo en eso pensaste cuando hiciste eso……Lo se, porque tu mirada me lo dice, porque temes tanto y a cada instante que hasta tu propio respirar suscita síntomas de culpa. Por tu miseria te atreviste a levantar tu dedo al rostro de otra persona, sin pudor. Sí, sin pudor, o se te olvida su rostro extraño, oliéndola, con el olfato profundo y tu cara de repudio, no se por qué la olías tanto y no te afectaban las lagrimas, ni su rostro, ni sus gritos, ni sus suplicas. ¿Te acuerdas? Ahora dilatas el tema con tus cuentos de mandinga que crees me van a convencer. En ese instante, a pesar de vidas tan bifurcadas, con cada paso las suelas se les llenaron del mismo camino, la noche las puso para leerse con el corazón, sin embargo, tú y tu resentimiento, el rechazo a la vida que no te ha tratado bien, que te robo también la capacidad de sentir lo implícito y humano…, ahora te dedicas a lo mismo y solo me pregunto si en realidad lo pensaste. Estaba sufriendo, indefensa, otro ser humano ¿sí lo pensaste? ¿Cómo fue que no lo pensaste? ¿Cómo fue que la dejaste? Esa noche cuando Antonia caminaba a tu lado, al tuyo y al de esos corazones dañados, todos, contigo inmersa e indiferente a su desgracia, te solapaste con ellos para destrozar sus entrañas mientras le arrebataban el motivo de tu odio, eso que has sentido que te ha faltado siempre, ese fue el motivo de su muerte. Deberían morir también tus malditos prejuicios, si, es cierto, su dinero no valía para comprar su vida, pero tampoco la avaricia, valía mas un acto tuyo de valentía. Verás que eres pobre realmente, fuiste cómplice al dejar morir ante tus ojos a mi única hija.....ahora, sin conocernos nos une la tragedia, a ti, a mi y a ella, porque tu y yo en la existencia, también estamos muertas.
Camilo y Su.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Opinión.
Publicado por Su Pirajan en 10:03 a. m.Por: Su Piraján.
Parece muy macabro o quizás chistoso, que a la gente no le importe que los impuestos que pagan, literalmente con el sudor de su frente (y que por cierto piensan aumentar), sean destinados en su mayoría para la guerra y no para cosas mucho mas primordiales como la educación.
Según El Espectador, directivos de la Universidad Nacional, la Universidad del Valle, la Universidad de Antioquia y la Universidad Tecnológica de Pereira advirtieron que las universidades públicas enfrentan un grave problema financiero y pidieron al gobierno incluir en el presupuesto del próximo año un incremento, por una sola vez, de 9% en la asignación de recursos.
Lo señalo, porque nuestras vidas están en manos de aquellos profesionales mediocres, que día a día salen de las Universidades a Hospitales donde se dan diagnósticos equivocados, se operan brazos envés de piernas, se confunde el cáncer con una gastritis y solo es considerada una urgencia, tener la enfermedad tan avanzada a pesar de asistir a controles en el mismo centro medico, llegar al Hospital (si es que llega), estando a escasos momentos de morir. Esto solo por dar un ejemplo de los miles que nos afectan debido al desorden, la improvisación, la lentitud en los procesos, las equivocaciones y la falta de recursos, humanos y económicos, que supuestamente ya deberían estar cubiertos con los impuestos que pagamos, pero que aún así, debemos cubrir con el escaso 7% que las agremiaciones y el Estado le aumentan al salario mínimo.
Que hay sus excepciones, las hay, pero en un país con más de 45 millones de habitantes, no se puede sobrevivir con solas excepciones. El ser ajenos a la política es absurdo, cuando nuestra vida depende de lo que planean las personas a las que les pagamos sueldos extravagantes y pretendemos que piensen por nosotros. Todo nos involucra, directa o indirectamente. La indiferencia respecto a lo que hacen con los recursos del pueblo, es una grave irresponsabilidad motivo de miseria para mucha gente, y que producto del egoísmo y deshumanización, por ahora, podemos llamar “otra”, ojala nunca lleguemos a decir “nuestra”. (aunque si, es NUESTRA).
viernes, 21 de agosto de 2009
Cuento/ Frenesí.
Publicado por Su Pirajan en 9:51 a. m.Por: Susan Pirajan
Cuando se dio cuenta que la naturaleza de un hombre cualquiera saciaría su deseo, sintió compasión. Extraña compasión que se dirigía a quien fuera que fuese escogido. Ya que competía al hombre sucumbir ante las propuestas, sin derecho a rechazarlas. En un juego de ajedrez, un movimiento errado le procuro un irrefutable desenlace, así, su propio final. Brindando solución a la muerte, ahora, a la vida.
Omaira era médica de guerra, consagro su vida a salvar ajenas, reina de un lugar blanco en un espacio de hoyos negros. Dedico los días a atender victimas, no pacientes, literalmente resultaría impropio llamarlos así en tiempos donde permanecer hace parte de una estratagema, donde no hay benevolencias. El lado de tu color es tu lado… ella creyó estar en el bando de los buenos, un poco absurda sesgada por el lenguaje burlesco y macabro que la guerra cavila en defensa de la razón, no la verdadera razón, solo alguna que delira ser homologa. Ha pasado mucho tiempo en la hostilidad del tablero, el suficiente para sembrar vida y ver brotar las semillas de sus entrañas en medio de un medio que no tiene medio, un ambiente blanco o negro. Por su familia, aprendió a mantener alejados los pensamientos de sus manos, acariciaba y oprimía las heridas sin preguntar la razón de su existencia, la mantenía intrínsecamente alejada del conflicto y la muerte, físicamente estaba rodeada viendo caer las piezas. El tiempo empeoraba el espacio, lo percibía porque el hospital no estaba lleno, no había heridos que sanar, no los había porque ya no se da oportunidad a la vida, los cuerpos llegan con la esencia desprendida. Queriendo ser justa en un mundo de injustos, curaba y deambulaba con los muertos vivos de ambos bandos, en una zona de falsa tregua donde los peones se miraban fijamente acusando el primer movimiento, alimentando su ego de miradas temerosas.
Al encuentro de su esperanza de manos y morral sucios, llego el mal día, la tierra se volvió cuadritos, los peones de un lado y de otro se movieron, así, alfiles cortaron el viento con sus mortíferos proyectiles en carrera, así, caballos metálicos cañoneros dieron tétricos estruendos, así, las torres se derrumbaron con espantosos ruidos, así, las cabezas se llenaron con anhelos de victoria y ansias armadas de verborrea encarnizada por el glorioso ¡Jaque mate!... - ¿Maté un niño? –pensó un maldito alfil atónito observando su victima, con el arma en la mano apuntando la mira en la mirada recriminante de la madre abatida. Omaira rodeada, sin posibilidad de moverse, pasmada, con los ojos fijos en el asesino de su hijo, cae prisionera por la muerte de su alma. Sorpresivamente un espasmo de su cuerpo producto del odio, toma el arma del suelo y la apunta contra el asesino. Lo observa, pero no hay nada que la relacione con el ser que tiene en frente, segura de que no le quita nada, sus deseos lo obvian, su cuerpo frenético esta corrompido por el dolor de su alma. Es factible morir por fuera sin hacerlo por dentro, pero lo intrínseca otorga licencia para matar, así, su mirada penetro en los ojos del verdugo a la misma velocidad que lo haría una bala segundos después, como lo hicieron las miradas de otros a su alrededor en total frenesí mientras los cuerpos caían a su alrededor. La que dedico su existencia para proteger la vida, hoy le arrebata otras. Ahora las fichas están caídas, la reina del lugar blanco esta de pie en el tablero, vacía…
jueves, 20 de agosto de 2009
¡¡¡LA PACHA MAMA SE CALIENTA!!!!
Publicado por Su Pirajan en 8:11 a. m.Por: Susan Piraján.
Los cambios en cualquier aspecto de nuestra vida, entorno social, económico, político o emocional, generan cierto miedo o inseguridad, a veces felicidad. Pero si algo nos garantizan, buenos o malos, es la pérdida, la terminación de algo que ha sido y que no volverá a ser igual. ¿ Que pasa cuando la dimensión del cambio no solo afecta la vida de uno sino la de todos, y no solo eso, la vida de los que aún no han nacido?
Desde que somos esclavos de los sistemas de desarrollo económico, solo consumimos. ¿Qué estamos haciendo para no acabar con todo aquello que hemos disfrutado por tanto tiempo?; no hace falta ser científico, ecólogo o ambientalista, para darnos cuenta que con el tiempo el planeta ha estado cambiando, tornándose más represivo y débil.
El sostenimiento de la raza humana ocasiona el desgaste constante de los recursos, por ende requiere de un esfuerzo progresivo por renovar y reivindicar nuestro excesivo consumo. Sin embargo, las grandes industrias que nos abastecen de productos y suplen nuestras necesidades parecen haber olvidado en el camino su responsabilidad ambiental.
Según un estudio difundido por la revista Fish and Fisheries y la pagina cambio climatico.com, Colombia es uno de los países pesqueros más afectados en Suramérica por este problema. Afirman que “La destrucción de los arrecifes, la irrupción de mares en hábitat de agua dulce y el mayor número de tormentas costeras resultantes del aumento de la temperatura, supondrán dificultades sin precedente para millones de personas en países dependientes de la pesca en Suramérica, África y Asia”. El estudio también sugiere que, “los países vulnerables identificados por el estudio producen el 20 por ciento de la pesca mundial y deberían ser prioritarios en los esfuerzos de adaptación que permitan afrontar los efectos del cambio climático.”
Por otra parte, el Ex Ministro del medio ambiente en Colombia, Juan Lozano, durante una Cumbre Internacional en Polonia, afirmo: “Esperamos que los países asuman sus compromisos, la huella de carbono en Colombia es muy pequeña y en cambio el daño que hemos recibido es muy grande, por eso esperamos compromisos serios de reducción de gases de efecto invernadero y fondos ciertos para financiar nuestros programas de adaptación".
En los países donde la diversidad de fauna y flora es amplia, tenemos una noción errada del impacto que el cambio climático nos puede ocasionar. No somos concientes del enorme daño que este problema causa alrededor del mundo porque creemos que gracias a esa gran reserva, nuestra resistencia es mayor a la de otros países. Una nación donde abunda la injusticia social, el narcotráfico, guerrillas, secuestro, drogadicción, entre otros, es un pueblo ocupado y distraído de un problema que no ejerce violencia, se manifiesta lenta y pasivamente, y solo cuando ya no hay manera de pararlo actúa de manera catastrófica.
Las campañas ambientales a veces son manipuladas y enajenadas a programas gubernamentales efímeros y poco efectivos. Pocas acciones o iniciativas serias que se desarrollan en el país con el objetivo de sensibilizar a la gente sobre la gravedad del cambio climático, tienen escasa difusión en las entidades públicas y los medios de comunicación. Todos los días cuando prendemos el televisor o salimos de casa, somos bombardeados por la publicidad de productos para consumir, manufacturas, servicios, tecnología o turismo, por otro lado, derrumbes, inundaciones, heladas, sequías, tierras erosionadas, etc. Eso debería hacernos pensar qué parte de la información no estamos recibiendo.
Es muy fácil descubrir algunas secuelas del calentamiento en aspectos de nuestra vida diaria: el salir de casa un día soleado y a las dos horas ser victimas del mas tremendo aguacero, no poder consumir ciertos alimentos porque los cultivos son arruinados por las heladas, comprar carne a precios elevados por el mal estado de los pastos que alimentan y enferman el ganado, el rió en el que solíamos nadar seco, la caminata ecológica intransitable, derrumbes en carreteras, inundaciones en grandes extensiones de tierra y con esto el desplazamiento de los campesinos a las ciudades, etc.
La peor herencia que les podemos dejar a las nuevas generaciones es ser pasivos e indiferentes, a no ser activos y participativos en una situación tan preocupante como lo es el bienestar de nuestro planeta. Por eso, es necesario educar a las personas en la importancia de preservar su entorno inmediato, en conocer las políticas de desarrollo de su ciudad y su impacto en el ambiente, los recursos que son utilizados por fábricas o industrias y su responsabilidad ambiental. Es cierto, pocas personas no pueden hacer mucho por el planeta, pero si son suficientes para hacer de su ciudad la diferencia y el ejemplo para otras.
Si tenemos en cuenta que los futuros empresarios son los jóvenes de hoy, podríamos pensar en más educación ambiental desde las universidades, darles herramientas tecnológicas que coadyuven con la recuperación de los ambientes que ya se han visto gravemente afectados, una formación en economías verdes para jóvenes cuyas carreras se enfocan en los sectores industriales, agropecuarios, manufactureros, etc. La principal barrera de estas iniciativas, es el desconocimiento de la comunidad en general sobre su efectividad y rentabilidad. Es una cuestión que limita para crear y para denunciar.
Tenemos la gran misión de reparar el mundo, debemos lograr la atención de las personas que nos rodean, en nuestras casas, comunidad o universidad explicándoles como afecta sus vidas. Por otro lado, la vinculación a organizaciones o medios de información que nos instruyan sobre leyes o proyectos estatales por medio de los cuales podamos ejercer nuestro derecho a protegernos.
Es solo cuestión de conocer y asumir el poder que tenemos en nuestras manos para acelerar o frenar el calentamiento global. Recordar que existimos muchos personas que queremos y estamos dispuestos a cambiar el mundo, pero no el clima.


